Llevas días notando que en casa hace frío a pesar de que la calefacción lleva horas encendida. Te acercas al radiador del salón, tocas la parte de abajo y está caliente, pero arriba está frío como si nada. Esa sensación de «algo falla, pero no sé qué» puede ser bastante desconcertante, especialmente cuando el frío aprieta en el Bierzo. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, el problema tiene nombre, causa y solución: hay aire atrapado dentro del radiador, y purgar radiadores es todo lo que necesitas hacer para solucionarlo.
¿Por qué tu radiador no calienta arriba?
Cuando el agua caliente circula por el circuito de calefacción, puede arrastrar pequeñas bolsas de aire que, con el tiempo, se acumulan en la parte superior de los radiadores. El agua caliente empuja hacia arriba, pero el aire ya está ahí ocupando ese espacio, y el calor no puede llegar hasta el final del radiador.
El resultado es exactamente lo que describes: la parte inferior calienta con normalidad porque el agua llega hasta cierto punto, pero la zona superior permanece fría. En algunos casos también puede aparecer un ligero ruido de burbujeo o gorgoteo cuando la calefacción está en marcha, señal de que el aire se mueve dentro del circuito.
Este problema no suele indicar una avería grave, pero sí tiene consecuencias reales: un radiador con aire en el interior trabaja por debajo de su capacidad, lo que significa que tu caldera tiene que esforzarse más para calentar la misma superficie. En términos prácticos, consumes más energía de la necesaria y tienes menos calor del que deberías. Algo que, en invierno, se nota, y en la factura también.
¿Cuándo purgar radiadores?
Al inicio de la temporada de calefacción
El momento más importante para purgar los radiadores es el comienzo del otoño, antes de que el frío se instale definitivamente. Tras meses con la calefacción apagada, es habitual que se haya acumulado aire en el circuito. Hacer esta revisión antes de que llegue el frío real te asegura una temporada sin problemas inesperados.
Después de vaciar o manipular la instalación
Si en algún momento del año se ha vaciado el circuito —por una reparación, un cambio de caldera o cualquier intervención en la instalación— el aire habrá entrado con seguridad. Purgar los radiadores tras ese tipo de intervenciones es un paso obligado, no opcional.
Cuando notas síntomas claros
Si los radiadores no calientan arriba de forma uniforme, si escuchas ruidos de agua al circular, o si simplemente sientes que la calefacción no rinde como debería, esos son los síntomas que te indican que es momento de actuar. No hace falta esperar a ningún momento concreto del año: cuando aparece la señal, toca purgar.
Paso a paso de cómo purgar radiadores
Antes de empezar, necesitas dos cosas: una llave de purga de radiador y un trapo o recipiente pequeño para recoger el agua que va a salir. Con eso es suficiente.
Los pasos son los siguientes:
- Apaga la calefacción y espera entre 20 y 30 minutos. Es importante que el circuito esté en reposo y sin presión. Así el proceso es más seguro y más cómodo.
- Localiza la llave de purga del radiador. Está en uno de los extremos superiores del radiador, normalmente en el lateral. Es una pequeña válvula metálica con una ranura o un orificio hexagonal.
- Coloca el trapo o recipiente debajo de la válvula y ábrela lentamente girando la llave en sentido antihorario. Escucharás un siseo: es el aire escapando. Eso es exactamente lo que buscas.
- Espera a que empiece a salir agua en lugar de aire. Cuando el agua fluya de forma continua, el aire ha salido por completo. En ese momento, cierra la válvula girando en sentido horario, con suavidad pero con firmeza.
- Repite el proceso en todos los radiadores de la vivienda, empezando por los de la planta baja o los más cercanos a la caldera y terminando por los más alejados o los de pisos superiores.
- Revisa la presión del circuito en el manómetro de la caldera. Al salir el aire, la presión puede haber bajado. Lo normal es que esté entre 1 y 1,5 bares. Si está por debajo, habrá que rellenar el circuito con agua.
Con esto, en la mayoría de los casos, los radiadores vuelven a calentar de forma uniforme en cuestión de minutos.
¿Y si después de purgar los radiadores el problema sigue?
Si has seguido todos los pasos correctamente y los radiadores fríos con calefacción encendida siguen siendo un problema, la cosa puede ser algo más compleja. Puede haber un desequilibrio en el circuito, suciedad acumulada en el interior de los radiadores un fallo en la bomba de circulación o incluso un problema en la propia caldera.
Nosotros, en Mantenimientos Morán, llevamos años acompañando a familias y vecinos del Bierzo en el cuidado de sus instalaciones de calefacción. Sabemos lo que significa llegar a casa en pleno enero y que no caliente, y por eso trabajamos con rapidez, honestidad y ese trato directo que tanto valoramos.
No tienes que enfrentarte solo a este tipo de problemas. Estamos aquí precisamente para eso.
Si el problema persiste tras purgar los radiadores, revisa la instalación con un técnico de confianza. Puedes consultar nuestro servicio de Mantenimiento de calderas o contactar directamente con nosotros. Te asesoraremos sin compromiso.
Purgar radiadores con Mantenimientos Morán
Purgar los radiadores es una de esas tareas de mantenimiento del hogar que parece más complicada de lo que realmente es.
Hacerlo al inicio de la temporada, o cuando notes que los radiadores no calientan arriba, es una forma sencilla de asegurarte de que la calefacción rinde al máximo, consumes la energía justa y llegas al invierno con la tranquilidad de que todo está en orden.
¿Tienes dudas sobre el estado de tu caldera o tu instalación de calefacción? En Mantenimientos Morán estamos a tu disposición. Llámanos o escríbenos: el primer paso siempre es una conversación.